sábado, 14 de febrero de 2009

Aunque la mona...




Existe un viejo dicho: "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda".

Según Wikcionario "este dicho, que alude a la característica imitadora de los monos, indica la banalidad de disfrazar la naturaleza de las personas ya que, a la larga, se descubre". Me parece una de las verdades más grandes que escuché en la vida.

Este antiguo refrán sirvió a Tomás de Iriarte para ilustrar su fábula "La mona", cuyo primer verso dice:

"Aunque se vista de seda
la mona, mona se queda..."

y termina con la moraleja:

"Monos, que aunque se vistan de seda,
se han de quedar lo mismo que eran antes."

Existe un refrán similar entre los romanos: "La mona siempre es mona, incluso si se viste de púrpura".

Por supuesto, la seda es una metáfora para representar todas las artimañas, trucos y representaciones que utilizamos los seres humanos para intentar ocultar nuestra verdadera personalidad o dar una imagen de nosotros que interiormente sabemos que no se corresponde con la realidad.

Es un gasto de energía inútil, teniendo en cuenta que en definitiva somos lo que somos. Y eso, tarde o temprano, termina saliendo a la luz.

Hoy he decidido que no quiero vestirme de seda. Soy una mona y no lo quiero disimular.

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